Un viaje subterráneo por las entrañas de la tierra en Cantabria
Cuando pensamos en la belleza de Cantabria, solemos imaginar sus verdes valles, su costa salvaje o sus montañas envueltas en niebla… Pero bajo esa superficie late otro mundo: un universo subterráneo cargado de historia, arte y misterio. El subsuelo cántabro esconde un tesoro único: miles de cuevas que convierten a Cantabria en una potencia mundial en arte rupestre y geología; un destino perfecto para quienes buscan una experiencia diferente, que puedes disfrutar durante los meses de otoño e invierno.
Entre montañas, valles y ríos, se esconde un patrimonio único: las cuevas que guardan el origen del arte y del pensamiento humano, muchas de ellas reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Junto a ellas, formaciones naturales como El Soplao ofrecen una aventura geológica sin igual. Prepárate para recorrer una Cantabria subterránea donde la historia y la naturaleza se dan la mano.
Un viaje al origen del arte
Cantabria concentra una de las mayores densidades del mundo en cuevas con arte rupestre paleolítico. Más de 60 cavidades albergan pinturas y grabados realizados hace más de 35.000 años. Diez de ellas forman parte del conjunto “Arte rupestre paleolítico de la Cornisa Cantábrica”, inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Cada una de estas cuevas es un testimonio del ingenio, la espiritualidad y la vida de nuestros antepasados. Visitarlas es viajar atrás en el tiempo, sentir la conexión entre el ser humano y la naturaleza , y descubrir cómo la creatividad floreció en la oscuridad. ¿Las recorremos?.
De cueva en cueva: una ruta por el corazón subterráneo de Cantabria
- Altamira (Santillana del Mar). Llamada la “Capilla Sixtina del arte rupestre”, Altamira es el icono universal del Paleolítico. Aunque la cueva original está cerrada al público para su conservación, el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira ofrece una réplica exacta —la Neocueva— que emociona por su realismo y valor educativo.
- Monte Castillo (Puente Viesgo): El Castillo y Las Monedas. El Monte Castillo reúne un conjunto excepcional de cuevas prehistóricas. El Castillo, con más de 40.000 años de antigüedad, conserva algunas de las representaciones de manos más antiguas del mundo, además de impresionantes figuras de animales. Las Monedas, ofrece un viaje por sus estalactitas y grabados que fascina a todo tipo de público. Ambas cuentan con visitas guiadas durante todo el año.
- Covalanas (Ramales de la Victoria). Conocida como “la cueva de las ciervas rojas”, destaca por la elegancia y el movimiento de sus figuras pintadas hace más de 20.000 años. Su acceso, entre los montes del Asón, y el contraste de luz natural e interior la convierten en una visita inolvidable.
- Hornos de la Peña (San Felices de Buelna). Un auténtico santuario del grabado paleolítico, donde se representan caballos, bisontes y figuras humanas. La cueva conserva un ambiente íntimo y sobrecogedor, perfecto para quienes buscan una experiencia más personal y cercana al arte rupestre.
- Chufín (Rionansa). En el corazón del valle del Nansa, la cueva de Chufín combina grabados y pinturas en un entorno natural espectacular. Es una de las más evocadoras por la belleza del paisaje que la rodea y su conexión con los ríos y montañas del occidente cántabro.
- El Pendo (Camargo).En su interior se pueden admirar figuras de bisontes, caballos y ciervos que datan del Paleolítico Superior, un auténtico viaje al pasado que muestra la profunda huella de los primeros habitantes de la región.
Cuevas no visitables
Además de las anteriores, Cantabria conserva otras cuevas incluidas en la declaración de la UNESCO que, por motivos de conservación o acceso, no están abiertas al público: La Pasiega y Las Chimeneas, en el Monte Castillo (Puente Viesgo), y La Garma, en Ribamontán al Monte. Aunque no se pueden visitar, su importancia científica es inmensa y refuerza el papel de Cantabria como uno de los grandes epicentros del arte paleolítico europeo.
El Soplao: la joya geológica de Cantabria
Y cuando crees que ya lo has visto todo, El Soplao te demuestra que la naturaleza también sabe pintar. Situada entre Valdáliga, Herrerías y Rionansa, esta cueva es un espectáculo geológico reconocido a nivel internacional. Descubierta por mineros a comienzos del siglo XX, combina la belleza natural de sus formaciones cristalinas con el legado industrial de la minería. Sus estalactitas, columnas y “excéntricas” parecen desafiar la gravedad, creando un paisaje irreal lleno de luz y color.
El Soplao ofrece distintas modalidades de visita: desde recorridos turísticos guiados hasta opciones de aventura espeleológica o ferrata minera, perfectas para quienes buscan una experiencia más activa. Con temperaturas estables durante todo el año y una atmósfera mágica, es un plan ideal para todo el año. Eso sí, saca las entradas con tiempo, especialmente en temporada alta, si no quieres quedarte sin ellas.
¿Por qué visitar las cuevas de Cantabria en otoño e invierno?
- Menos aglomeraciones: podrás disfrutar de una visita más tranquila y pausada, perfecta para apreciar cada detalle.
- Clima suave y paisajes dorados: el contraste entre el exterior otoñal y la calma del mundo subterráneo crea una experiencia única.
- Oferta complementaria: tras la visita, puedes recorrer pueblos con encanto, practicar senderismo o saborear la gastronomía cántabra —quesos, sobaos, anchoas, cocido montañés…— alojándote en casas rurales con encanto.
- Experiencias más personalizadas: las visitas guiadas se adaptan mejor a los grupos pequeños y a quienes buscan descubrir sin prisas.
- Turismo auténtico: el ritmo pausado del invierno permite conectar mejor con las tradiciones y la vida local.
Propuesta de escapada subterránea por Cantabria. Tres días para descubrir los tesoros ocultos bajo tierra… y mucho más.
- En el primer día, comienza con una visita a la Neocueva de Altamira, donde podrás viajar al Paleolítico y admirar las réplicas de las famosas pinturas rupestres. Después, dedica la tarde a Santillana del Mar, paseando por sus calles empedradas y visitando su colegiata, o disfrutando de una merienda en una de sus terrazas con encanto.
- El segundo día te llevará a Puente Viesgo, donde las cuevas del Monte Castillo revelan miles de años de historia. Aprovecha la mañana para una pequeña ruta de senderismo por los alrededores del río Pas o relajarte en el balneario de Puente Viesgo, famoso por sus aguas termales. Por la tarde, continúa hacia el valle del Nansa para conocer la cueva de Chufín, en un entorno natural ideal para hacer una parada fotográfica o degustar productos locales en una quesería cercana.
- El tercer día reserva un espacio para la emoción en El Soplao, una de las cavidades más espectaculares de Europa. Puedes elegir entre la visita clásica o la experiencia de aventura, recorriendo galerías y formaciones únicas. Para poner el broche final, saborea la gastronomía cántabra en una taberna rural, con platos como el cocido montañés, o si lo prefieres, unas rabas frente al mar.
Una escapada perfecta para quienes desean combinar historia, naturaleza, bienestar y gastronomía en solo tres días, descubriendo el lado más auténtico —y subterráneo— de Cantabria.
Como ves, Cantabria no solo se contempla: se explora. Bajo su superficie se esconde una historia de miles de años, una red de galerías donde el arte y la naturaleza dialogan. Desde las cuevas Patrimonio de la Humanidad hasta la magia de El Soplao, pasando por otras muchas cuevas que siempre merecen una visita, este viaje subterráneo es una aventura inolvidable. Este otoño e invierno, descubre Cantabria desde sus entrañas. Deja que el silencio de las cuevas te cuente historias antiguas… y que la emoción de la aventura te acompañe mucho después de volver a la luz del día.
Así que ya lo sabes, ven a Cantabria, disfrútala incluso bajo tierra. Comparte tus experiencias en nuestras redes sociales (Facebook, X e Instagram) con el hashtag #ComparteCantabria.
Porque Cantabria es infinita… también en patrimonio subterráneo.




















