72 horas en Cantabria para quienes llegan en vuelos europeos
Aterrizar en Cantabria, es empezar a disfrutar del viaje, casi de inmediato. El Aeropuerto Seve Ballesteros–Santander conecta directamente con varias ciudades de Reino Unido, Irlanda, Escocia, Italia o Bélgica, entre otros, y lo hará aún más en los próximos meses. Para quienes viajen este año, Cantabria refuerza su apuesta internacional, ampliando las posibilidades de escapadas cortas desde Europa y consolidándose como un destino cada vez más accesible al público europeo.
Esta buena conectividad aérea es clave para entender por qué Cantabria funciona tan bien para estancias de unos tres días. Es un territorio compacto, diverso y auténtico, donde en muy poco tiempo es posible combinar mar, ciudad, pueblos históricos, naturaleza y gastronomía sin largas distancias ni sensación de prisas.
Un primer contacto entre mar y ciudad
Nada más llegar, el paisaje marca el ritmo del viaje. El verde intenso, la cercanía del mar y la luz atlántica acompañan al visitante desde los primeros minutos. Santander es un excelente punto de partida: una ciudad elegante, abierta al mar y muy fácil de recorrer.
El paseo por El Sardinero y la bahía de Santander —una de las más bellas del mundo — suele ser el primer recuerdo del viaje. Para los viajeros del norte de Europa, el entorno resulta familiar pero más luminoso; para quienes llegan del Mediterráneo, es una forma diferente de vivir la costa, más abierta, natural y tranquila.
Santander vive además un momento especialmente interesante desde el punto de vista cultural. En los próximos años, la ciudad reforzará su papel como destino urbano gracias a la apertura de nuevos espacios museísticos de primer nivel, que enriquecerán aún más una escapada corta.
- En junio de 2026 está prevista la inauguración del Museo Faro del Banco de Santander, un nuevo espacio cultural en un enclave privilegiado.
- En diciembre de 2026 abrirá el nuevo MUPAC, el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, con un proyecto renovado y moderno.
- Y por último, la futura sede del Museo Reina Sofía en Santander, que albergará el Archivo Lafuente, abrirá sus puertas en 2027, situando a la ciudad en el mapa internacional del arte contemporáneo.
Estas aperturas convierten a Santander en un destino aún más atractivo para el viajero europeo que busca combinar naturaleza, ciudad y cultura en pocos días.
Saborear el territorio
En Cantabria, la gastronomía es una parte esencial del viaje. En una estancia corta, cada comida se convierte en una forma de conocer el territorio. Los pescados y mariscos del Cantábrico, las carnes de proximidad, los platos tradicionales y los quesos cántabros reflejan una relación muy directa con el entorno.
Este aspecto conecta especialmente bien con el viajero europeo: la autenticidad y el sabor son valores compartidos, independientemente del país de origen. Comer bien, sin artificios y con producto local, forma parte del recuerdo del viaje.
Pueblos con historia a pocos kilómetros
Muy cerca de Santander, Cantabria atesora algunos de los pueblos históricos mejor conservados del norte de España, ideales para completar una escapada corta sin largos desplazamientos. Su tamaño manejable, el cuidado de su patrimonio y la ausencia de grandes masificaciones los convierten en paradas muy valoradas por el viajero europeo que busca autenticidad y tranquilidad.
Santillana del Mar es una visita imprescindible. Sus calles empedradas, sus casonas de piedra y su atmósfera serena transportan al viajero a otra época. Pasear sin prisas por su casco histórico, visitar la Colegiata de Santa Juliana o disfrutar de una terraza en una de sus plazas es una experiencia que resume a la perfección el encanto de Cantabria. A pocos minutos se encuentran también la Cueva de Altamira, referencia mundial del arte rupestre.
Comillas, por su parte, ofrece una combinación única de arquitectura, cultura y mar. El Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano o su universidad pontificia aportan un aire singular a este elegante pueblo costero. Su paseo marítimo y sus miradores sobre el Cantábrico invitan a disfrutar de un ambiente relajado, perfecto para una parada cultural sin renunciar al paisaje.
A estos destinos se suman otros pueblos con gran personalidad. Liérganes, situado en un entorno verde a orillas del río Miera, destaca por su conjunto histórico de puentes, palacios y casas solariegas, además de su famosa leyenda del Hombre Pez. Es un lugar ideal para una visita tranquila y fotogénica, muy apreciada por quienes buscan rincones con historia y naturaleza.
San Vicente de la Barquera combina patrimonio y vistas espectaculares. Su castillo medieval, la iglesia de Santa María de los Ángeles y su casco antiguo se recortan sobre la ría, con los Picos de Europa como telón de fondo en los días despejados. Es una de las postales más reconocibles de Cantabria y encaja perfectamente en un itinerario de pocos días.
También merece una mención Cartes, un pequeño y cuidado conjunto histórico muy cercano a Torrelavega. Su calle principal conserva la arquitectura tradicional montañesa y ofrece una experiencia auténtica, tranquila y alejada del turismo masivo, perfecta para una breve parada en ruta.
Todos estos lugares encajan perfectamente en una escapada corta y son especialmente valorados por viajeros europeos que buscan destinos auténticos, bien cuidados y sin masificaciones.
Naturaleza accesible y muy cercana
Uno de los grandes valores diferenciales de Cantabria es que la naturaleza forma parte del viaje desde el primer momento, sin necesidad de largos desplazamientos ni una planificación compleja. En una escapada de pocos días es posible combinar ciudad, costa y montaña con total facilidad, algo especialmente valorado por el viajero europeo que busca aprovechar al máximo su tiempo.
A lo largo del litoral, los acantilados, playas salvajes y senderos costeros ofrecen paisajes cambiantes y espectaculares. El Geoparque Costa Quebrada, declarado recientemente, geoparque de la UNESCO, incluye formaciones rocosas, calas escondidas y rutas sencillas junto al mar, que permiten disfrutar del Cantábrico desde múltiples miradores, ideales para paseos tranquilos, fotografía y momentos de desconexión frente al océano.
Hacia el interior, el paisaje se transforma rápidamente en valles verdes, praderas y montañas suaves, accesibles incluso para quienes no disponen de mucho tiempo. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, ubicado a pocos minutos de la capital, propone una experiencia completamente diferente: un entorno natural donde la fauna convive en semilibertad y que resulta especialmente atractivo para familias y para viajeros que desean una actividad distinta, educativa y al aire libre.
Cantabria también invita a descubrir senderos fáciles y bien señalizados, como las vías verdes, o rutas cortas que conectan pequeños pueblos con miradores naturales. Estos recorridos permiten adentrarse en el paisaje rural cántabro sin necesidad de experiencia previa en senderismo.
Para quienes buscan una conexión directa con la costa, playas como Liencres, Somo, Oyambre o Langre ofrecen amplios arenales y entornos naturales protegidos, perfectos para caminar, respirar aire puro o simplemente contemplar el paisaje. Muchas de ellas se encuentran muy cerca de núcleos urbanos y cuentan con accesos sencillos, reforzando esa sensación de naturaleza cercana y sin complicaciones.
Esta combinación de diversidad paisajística, distancias cortas y fácil acceso convierte a Cantabria en un destino ideal para una escapada corta. La naturaleza no es un complemento, sino una parte esencial del viaje: real, cercana y sorprendente, capaz de ofrecer experiencias intensas incluso en estancias breves, algo que los viajeros europeos valoran especialmente.
Cantabria, un destino que invita a volver
La cercanía del aeropuerto, la variedad de planes y la facilidad para moverse hacen que cada momento cuente. Un último paseo frente al mar, un café con vistas o la compra de productos locales —quesos, conservas o dulces tradicionales— cierran una escapada que se siente completa, aunque sea breve.
Con más vuelos internacionales, nuevas conexiones y una oferta cultural en plena expansión, Cantabria se consolida como un destino ideal para el viajero europeo que busca algo diferente. Tres días bastan para descubrir su esencia. Y para entender que Cantabria no es solo un lugar al que se llega en avión. Es un destino que se vive… y al que siempre apetece regresar.
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Disfruta Cantabria… desde el avión. Porque Cantabria es infinita… también en conexiones y oferta turística.

















